


El viaje era gris, l`Orbayu acompañaba todos nuestros pasos, sin embargo le fue imposible borrar los colores vivos de fachadas y muros.
La vista del Cantábrico estaba por llegar… sí, eso parece La Concha. Un poco de Jazz y pinchos por favor.
Y a seguir el camino a Francia. ¿pero es Francia? A mí me da igual, todo sigue bonito, el paisaje no cambia, los colores vivos tampoco, la arquitectura es la misma… será la costa.


San Juan de Luz, Biarritz, Hendaya… pueblos famosos por la práctica del surf y su belleza.

Y sin bajarnos de la ola, volvemos a casa.
Llegada a Portbou, pueblo de frontera y lugar histórico de la emigración española. Al contrario que a Walter Benjamin, a nosotros nos dejaron pasar.
Unas caballerizas con historia. Es Castell de Sant Ferran, la fortaleza más grande de Europa. Aquí se reunió el último gobierno republicano (Febrero de 1939) antes de iniciar el exilio.


Girona puso fin al viaje, una ciudad traquila dentro de un paisaje idílico... quizá demasiado.
